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The Asian Century

La nueva política de castas en la India

Pradipta Chaudhury

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2007-06-19

Una vez más, la sombra de las castas se cierne sobre la política de la india. Las “reservaciones” (plazas reservadas) en la educación y los empleos públicos supuestamente deben beneficiar a los más desposeídos, pero en realidad han endurecido, no erosionado, el antiguo sistema de discriminación de la India.

De vez en cuando, sobre todo antes de las elecciones, los grupos de castas exigen que se les incluya en la lista de “otras clases atrasadas” (OCA) para beneficiarse de estas reservaciones. En efecto, actualmente los partidos políticos ofrecen la zanahoria de las reservaciones a un número cada vez mayor de castas e incluso prometen ampliar la política de admisión a las instituciones educativas de élite y al sector privado.

Muchos consideran que la creciente movilización a lo largo de las divisiones de casta en la India es una afirmación benéfica de la “identidad”. En efecto, intelectuales y políticos de todos tipos aplauden casi unánimemente la política de la identidad de casta como un avance hacia la verdadera igualdad. Algunos incluso argumentan que el reciente ascenso de las castas bajas en la política del norte de la India y la implementación de reservaciones por parte del gobierno central equivalen a una revolución silenciosa, y que la política de castas es secular y es un baluarte contra el sectarismo religioso.

Sin embargo, las políticas públicas deben basarse en evidencias y en la lógica, no en balbuceos sociológicos simplistas. El que la casta sea un buen indicador de privaciones socioeconómicas sigue siendo un tema sin resolver. En efecto, los protagonistas de la política de castas y de las políticas públicas basadas en ellas sencillamente no pueden validar sus afirmaciones, y sólo presentan encuestas con muestras pequeñas que pueden ser muy engañosas en el contexto de un país enorme caracterizado por una diversidad monumental. Además, estos estudios generalmente reúnen a las castas en tres grandes grupos, lo que distorsiona el panorama real.

Desde que la India obtuvo su independencia, el gobierno se ha negado sistemáticamente a recopilar información suficiente sobre los aspectos socioeconómicos de las castas. La enorme cantidad de evidencias disponibles en los censos y registros catastrales del período que va de 1901 a 1931 permanece en el olvido. Si las castas son un buen indicador de la pobreza hoy, debieron haberlo sido incluso con más claridad en el pasado. Pero el análisis estadístico de estas evidencias –los únicos datos cuantitativos a nivel macro disponibles para todo el país—no confirma que las castas sean un indicador claro de la pobreza.

Por ejemplo, menos de la tercera parte de los trabajadores se dedicaron a las ocupaciones tradicionales de su casta en este período. Los trabajadores de cada casta se dedicaron a una gran variedad de labores, aunque la agricultura generó la mayor parte de los empleos. Cada casta contenía una mezcla de campesinos, agricultores y terratenientes. Si bien algunas castas se concentraban en alguno de ellos, otras participaban por igual en varias ocupaciones. El acceso a la educación y a los empleos del sector público y a las profesiones modernas estaba limitado a un pequeño sector de la población que generalmente pertenecía a las castas altas.

El acceso a las tierras era desigual. Los campesinos, el grupo más numeroso en la mayoría de las castas, desde las de rango ritual alto hasta las de rango bajo, presentaban grandes diferencias en términos de tamaño y estatus económico. El tamaño de las propiedades era similar para la mayoría de las castas altas y algunas de las bajas. Por ello, la situación económica de los hogares variaba mucho al interior de cada casta.

En cualquier caso, la mayoría de los campesinos de cualquier casta, alta o baja, eran pobres. En muchas castas de rango ritual bajo había terratenientes, agricultores prósperos y comerciantes, algunos de los cuales de hecho pagaban impuesto sobre la renta.

Consideremos la posición económica media de los miembros de cada casta en esta muestra. Generalmente, las castas con rangos más altos ocupaban posiciones económicas altas, y la mayoría de las castas “intocables” quedaban relegadas a las posiciones económicas más bajas. En algunas regiones, como Mysore (Karnataka), Madras (Tamil Nadu) y Uttar Pradesh, algunas castas bajas ocupan posiciones económicas más altas que las castas superiores.

El hecho más obvio de estos datos es la gran disparidad en la posición económica de las castas que comparten el mismo rango ritual. Esas diferencias son particularmente agudas en el caso de las castas de rango medio, a las que ahora se denomina OCA y se observan en todas partes de la India. Incluso entre los intocables, algunas castas tienen una situación económica más alta que otras.

Entre las castas agrícolas de rango medio algunas tenían un estatus económico alto debido a las mejoras en la agricultura derivadas de los canales de riego y la comercialización. La mayoría de las demás castas de campesinos y artesanos, que disfrutaban de rangos rituales similares a los del grupo financieramente más exitoso, ocupaban posiciones económicas mucho más bajas, lo que se traducía en un grado impresionante de heterogeneidad entre las castas atrasadas. En algunas regiones –Uttar Pradesh, Bombay (Maharashtra y Gujarat) y las zonas de Madras donde se habla el telugu (Andhra Pradesh)—algunas castas “atrasadas” ocupaban las posiciones económicas más bajas, no los intocables.

De ahí que la casta no ha sido un indicador de la pobreza material, ni siquiera durante las primeras décadas del siglo XX. Pero quienes apoyan la política de castas afirman que lo que hace necesarias las reservaciones para las castas no son las privaciones económicas sino el atraso social que estas castas han sufrido históricamente.

De hecho, no toda la población de las castas inferiores sufrió un grado igual de desventaja ritual. Había una graduación y una jerarquía complicada entre las castas de rango medio e incluso las intocables, que regía la interacción entre ellas y mantenía al mínimo los contactos entre las castas. Históricamente, los ricos de cada casta inferior imitaban las costumbres y rituales de las clases superiores, como el matrimonio infantil, el pago de dotes y la prohibición a las viudas de volverse a casar. En ocasiones, los sectores acomodados de las castas bajas se separaban para formar nuevas castas y lograban obtener un estatus ritual más elevado. Generalmente una casta próspera lograba aumentar su rango en la jerarquía ritual.

Al utilizar la casta como criterio de política pública, el gobierno de la India en efecto trata de forma igual a ricos y pobres, y así beneficia a los primeros. Esto ayuda a la coalición de gobierno a cooptar a la élite entre las castas inferiores y mantiene divididos a los pobres según su casta. Pero es hipócrita sostener que esto ayuda a eliminar la pobreza.

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AUTHOR INFO

Pradipta Chaudhury, currently an Erasmus Visiting Fellow in the Department of Economic History at the London School of Economics, is Professor of Economics at Jawaharlal Nehru University, New Delhi.