Monday, November 24, 2014
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La rebelión del capital

LOS ÁNGELES – La fortaleza más grande del capitalismo ha sido su vigor –su capacidad de sobrevivir a los problemas y desafíos de crisis y ciclos empresariales para estimular la innovación y el crecimiento económico. Sin embargo, ahora que ha habido una crisis de crédito que ha durado más de cuatro años, un misterio evidente pone en duda este legado.

A pesar de las recientes esperanzas de recuperación en los Estados Unidos, incluida una reducción de inventarios en el cuarto trimestre de 2011, el crecimiento real del PIB estadounidense ha permanecido sistemáticamente por debajo de la tendencia. Además, aunque los datos sobre el empleo para el mes de enero ajustados estacionalmente muestran que la tasa de desempleo ha disminuido a 8.3% (cuando de hecho se perdieron empleos en enero), la tasa de “subempleo” más realista sigue siendo superior al 15% y la tasa de participación de la fuerza laboral es la más baja de los últimos 30 años. Además, es claro que los Estados Unidos son los únicos con problemas, pues la eurozona está luchando con una crisis de deuda soberana mucho más apremiante.

Entonces, ¿por qué es diferente ahora? La respuesta la ofrece la invocación retórica de desesperanza de Ayn Rand en su épico La rebelión de Atlas: “Quién es John Galt?” publicado en 1957. Sencillamente, cuando el Estado se apodera de los incentivos y los motores de la inversión de capital, los propietarios del capital se declaran en huelga.

Rand presenta a los empresarios innovadores como algo similar a Atlas de la mitología griega, quien carga en sus hombros un mundo distópico de un gobierno recaudador cada vez más grande y autoritario. El héroe, John Galt, convoca a todos a rebelarse, a “detener el motor del mundo” mediante el abandono de sus actividades productivas, en lugar de promover un mundo en el que, con el pretexto de la igualdad, se han usurpado los incentivos para proteger a los individuos con conexiones políticas del fracaso económico.

Ahora, parece que el mundo de ficción de Rand se ha hecho realidad –innumerables rescates y estímulos económicos para los improductivos a expensas de los más productivos, y demandas de más impuestos para la inversión de capital. La rebelión de los héroes emprendedores de Rand se puede ver ahora en las complicadas cifras de las hojas de balance corporativas y gubernamentales.

Desde 2008, la Reserva Federal estadounidense ha añadido más de 2 billones de dólares a la oferta monetaria de base –una cifra récord y sorprendente que básicamente es un regalo a los bancos que tratan de cubrir sus fuertes pérdidas y estimular el crédito y la inversión. En cambio, mientras los bancos continúan con su enorme desapalancamiento, casi todo su dinero nuevo sigue en la Reserva en la forma de reservas excesivas.

Además, en comparación con los activos y el valor neto, las corporaciones nunca habían tenido sumas tan grandes de efectivo. Y con todo, a pesar de lo que sostengan los expertos sobre las hojas de balance sólidas, los niveles de deuda de las empresas, en comparación con los activos y el valor neto, también tienen niveles elevados pocas veces vistos anteriormente.

El efectivo acumulado reina.  La velocidad del dinero (la frecuencia con la que se gasta el dinero, o el PIB en comparación con la base monetaria) sigue cayendo a niveles históricamente bajos. No hay que preguntarse porque la política monetaria ha tenido un impacto tan marginal. El capital, el motor del crecimiento económico, está inactivo –rebelándose en todos lados.

Rand, tal vez, mejor que cualquier otra observadora económica, resaltó el papel central de los incentivos como el impulsor de la innovación empresarial y la toma de riesgo. Si se quitan los incentivos –y sin la habilidad del mercado para que se comuniquen a través de señales de precios-  se deja al motor del crecimiento sin su combustible. Por desgracia, los banqueros centrales con su manipulación de las tasas de interés y el uso de la facilitación cuantitativa, evidentemente olvidan este hecho.

Las tasas de interés son más que un mero insumo económico que determina los niveles de ahorro e inversión. Son en cambio, como hace hincapié el economista austriaco, Ludwig von Mises, el reflejo de las preferencias agregadas de tiempo de las personas  -o el deseo de obtener satisfacción actualmente y no en el futuro- no su determinante.

Por consiguiente, las tasas de interés incentivan y comunican a los emprendedores la forma de distribuir el capital a lo largo del tiempo. Por ejemplo, las tasas de interés bajas y el costo del capital incrementan el atractivo relativo de los flujos de efectivo en el futuro, y los aumentos en la inversión de capital –la respuesta homeostática natural del sistema a mayores ahorros y bajo consumo.

No obstante, la manipulación de las tasas de interés no tiene influencia en las preferencias a lo largo del tiempo, aunque indica dichos cambios. La inestabilidad que resulta crea distorsiones: como con cualquier control de precios, el capital recibe incentivos para fluir hacia inversiones inconsistentes con la oferta y demanda actuales. 

La Reserva está distorsionando deliberada e insidiosamente el sistema de incentivos –en específico, las señales dadas por el precio del dinero- lo que genera  malas inversiones (e inflación cuando se monetiza la deuda pública). La recompensa a las inversiones improductivas y los oligarcas-especuladores ambiciosos que suponen que la Reserva ha eliminado el riesgo van a continuar durante algún tiempo. Sin embargo, como nos recuerda Rand, en algún momento eso terminará.

Ahora, después de uno de los periodos de expansión de crédito más largos de la historia, sin duda se llegó a esa etapa. El capital impasible ahora ignora las señales engañosas del mercado, y la liquidación de las malas inversiones insostenibles permea el sistema a medida que las preferencias inmutables de tiempo predominan.

A largo plazo el Estado simplemente no puede ordenar a los empresarios pedir o dar crédito o invertir; el capital de inversión se rebelará inevitablemente cuando encare una manipulación opresiva de los mercados libres. Cuando ello ocurra, entonces veremos los verdaderos resultados de política monetaria laxa: no habrá más actividad económica, sino la destrucción del mecanismo natural de la coordinación económica y ajuste, con lo cual se anulará el vigor del sistema. En efecto, la política monetaria ha “frenado el motor del mundo.”

En la conclusión de La rebelión de Atlas, Galt trata de restablecer de nuevo el viejo sistema a medida que el régimen recaudador se derrumba. ¿Sucederá también algo como eso en nuestro propio mundo distópico (en el que todos los candidatos republicanos a la presidencia de los Estados Unidos que quedan parecen estar a favor del despido del presidente de la Reserva, Ben Bernanke)? ¿Cuánto tiempo tiene que esperar el capital para que el motor del crecimiento, libre de incentivos distorsionados,  tenga combustible y funcione de nuevo?

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    1. Commentedparthasarathy Shakkottai

      Economic ignorance has become universal in the USA and all politicians, congress and economists talk in terms of household budgets and austerity. MMT is unknown. Paul Myers is right and until USA makes an investment in infrastructure spending, the ridiculous ideology will prevail.

    2. CommentedProcyon Mukherjee

      “Oppressive manipulation of the free markets”, if it is meant for those segments where capital finds a profitable deployment in spite of absence of demand, then it is a pointer that low interest rates coupled with liquidity preference influences this spurt in demand of financial products that were non-existent even a few years’ back. This is sad that capital stock could be locked in unproductive assets that reduces the velocity of money, which otherwise could have goaded effective demand in productive areas of the economy.

      Procyon Mukherjee

    3. CommentedPaul A. Myers

      The difficulties in the United States have nothing to do with the resiliency of capital, or capital being on strike (what a nonsensical assertion) and everything to do with poor public policy created by common sense being on strike in the Republican party.

      The United States is way underinvested in public assets, principally infrastructure. If the United States embarked on a multi-trillion dollar, multi-year program of public infrastructure investment, such a program would lower system-wide costs and create fertile grounds for new private sector investment. Funds flowing into the real economy would provide an ongoing increase in the overall level of demand.

      When one understands that profitable private investment stands on the broad shoulders of public investment, then one can see the road forward to a full-employment economy growing at maximum feasible speed.

    4. CommentedZsolt Hermann

      This article offers an interesting view but it still only scratches the surface as most other assessments because we are still afraid to admit that we are in a system failure.

      Superficial tinkering with regulations, or trying austerirty and then stimulus again like in Europe, asking for more or less government control will make no difference at all because the whole system is rotten.

      And it was rotten from the beginning since the modern constant growth, expansive, excessive production and consumption, increasing credit based system started.

      But up to this point there was still some "looseness" in the system allowing the expansion, and the public was dumb enough to take the constant brainwashing and thus keep buying and taking credit.

      And the same happened with nations as well, in Europe for example the "smaller weaker" nations took the bait and swallowed all the products and credit until now their situation, eonomy and credit debt has become unmanagable.

      All of us are in the same plight now, sitting in bubbles, full of fake capital without any proper foundation, we are running out of resources and we have become completely intermingled and interdependent in the global system.

      Whatever we do this system is going to collapse, and actually this is a good thing.

      We are all slaves right now. The tycoons are slaves to their zeros on their useless bank account and more they get the unhappier they are. The costumers are slaves to the brainwashing media and the banks lending them credits, and now they are losing their jobs, homes, health insurence, and most factory workers especially in the emerging market countries are slaves even in the classical meaning of the word.

      Thus we cannot even imagine the freedom we will get when this is over, what we need to make sure is how to make the transition swift and relaitively orderly, and then what structure we build after.

      For that we already have vast amount of information on the interconnected and interdependent nature of the world today, on the state of the natural resources, and our opposition to our environment.

      Thus the new system needs to be necessity and resource based, with equal distribution, with a mutually responsible, considerate global public driven, single word wide governing system.

      With all the talent and adaptability Humans have if we get it right our potential is unlimited.

    5. CommentedWilliam Wallace

      As a businessman and entrepreneur in the real world, I can tell you flat out what determines investment: expectations of increases in demand. If expected ROI exceeds the interest rate, debt capital makes sense for the investment, otherwise it's cash on hand, stock and equivalents. End of story.

      Gimme demand and I'll invest. The problem today is lack of aggregate demand, and the lack of resources to effectively combat the situation. Monies so poorly spent, and other monies so dearly given away, over King George II's reign in DC, with his "deficits don't matter" court jester laughing in the corner throughout, left the government with so dire a structural deficit that sound stimulus spending has not been available.

      This article perpetuates the myth that most employment and innovation comes from large corporations. It does not; it comes from SMEs. Most new products and services in IT today, for example, result from larger players buying out the innovators, not from in-house R&D. And to further argue that even moderately taxing those who have great wealth would halt innovation and investment is a willful misdirect.

      Didn't expect to find this sort of objectivist drivel on Project Syndicate. Shrug.

    6. CommentedJake Lopata

      It's easy to see how someone, such as a hedge fund manager, can easily become shrouded in a single sector of the economy; but there is much more going on.

      Simply put, employment is very low (especially the labor participation rate), as a result, wages are down. This reduces disposable income; money used to save, pay bills, and consume.

      So why would businesses borrow if there is no demand? Why should firms lend if the economic outlook is bad and inflation expectations are high?

      I understand that there is a belief that market signals are distorted, but how are you arriving at the conclusion that it is due to monetary policy?

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