Thursday, October 23, 2014
2

La unificación coreana y la paz mundial

SEÚL – En 2015 se celebran los 70 años de existencia de las Naciones Unidas, pero también los coreanos lamentaremos 70 años de división nacional. Teniendo en cuenta todos los retos y oportunidades que enfrenta la península dividida (y que seguirá enfrentando en los años que se avecinan), la unificación sigue siendo un importante objetivo por el que nos debemos esforzar.

Fundada formalmente en 1948 bajo los auspicios de la ONU, la entonces naciente República de Corea se entrampó en la política de poder de la Guerra Fría. Esto fue frustrando sus intentos de ser miembro de las Naciones Unidas, meta que no logró sino hasta 1991. Sin embargo, desde entonces la República ha más que compensado el tiempo perdido, desempeñando un papel activo en la ONU (el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social y el Consejo de Derechos Humanos) y participando en numerosas iniciativas de fuerzas de paz, cooperación para el desarrollo, cambio climático, no proliferación y derechos humanos.

A lo largo de este periodo también la comunidad internacional ha cambiado radicalmente. La globalización y la transformación tecnológica han profundizado la interdependencia y, no obstante, la inseguridad, la desigualdad, la injusticia y la intolerancia no han disminuido en el mundo. A dos décadas del genocidio ruandés, seguimos presenciando el horror y la crueldad de que es capaz el ser humano, en países como Siria, Sudán del Sur y la República Central Africana. Mientras tanto, cerca de mil millones de pobres en todo el planeta subsisten con lo que pueden.

El Noreste Asiático también se enfrenta a nuevas complejidades e incertidumbres: el poder de China va en ascenso, Japón está reemergiendo, Rusia tiene una actitud más asertiva y Corea del Norte mantiene su anacronismo. Su programa de armas nucleares es especialmente preocupante. Por su parte, hoy Estados Unidos está “reequilibrando su foco de atención” hacia Asia.

Factores como los crecientes conflictos sobre la historia, el territorio y la seguridad marítima pueden llegar a detonar una confrontación militar, muy probablemente si se producen errores de cálculo políticos. Si los encargados de definir políticas y las fuerzas de paz dejan de prestarles atención, las tensiones en el Noreste Asiático podrían socavar la floreciente economía de la región.

En este complejo contexto asumió el cargo en 2013 la presidenta de la República de Corea, Park Geun-hye. Su política exterior, denominada “Trustpolitik”, apunta a transformar esta atmósfera de suspicacia y conflicto en una de cooperación y confianza, y crear “una nueva Península Coreana, un nuevo Noreste Asiático y un nuevo mundo”.

El mayor obstáculo para lograr esta transformación es la cuestión nuclear de Corea del Norte, que en los últimos meses ha amenazado con realizar otra prueba nuclear. Por tanto, la tarea más urgente de hoy debe ser evitarla, para tras ello controlar el desarrollo de sus capacidades nucleares y su uso.

La aparente paz de la Península Coreana sigue siendo frágil, y el gobierno de Corea del Sur ha participado en intensas iniciativas diplomáticas para reunir a los amigos y socios de la región y todo el planeta para disuadir al Norte. El Consejo de Seguridad de la ONU ha adoptado una serie de resoluciones para imponen amplias sanciones tras las tres pruebas nucleares anteriores del Norte. Ante cualquier provocación adicional, se aplicará todo el peso de las sanciones de la organización.

En estas circunstancias (además de la muy difícil situación humanitaria y de derechos humanos en Corea del Norte), Park planteó su visión de una Corea unificada. En un discurso dado hace poco en Dresden, propuso al Norte tres metas concretas y prácticas para dar respuesta a sus problemas humanitarios, construir infraestructura que aportaría prosperidad y bienestar a ambas Coreas, y promover la integración del pueblo coreano.

El componente humanitario de esta estrategia se podría llevar a cabo independientemente de las consideraciones políticas y de seguridad. Por ejemplo, implicaría implementar el proyecto de los 1000 días de la ONU para la salud maternal y la nutrición infantil, apuntando a poner fin a los altos y persistentes índices de desnutrición infantil del Norte. No podemos más que esperar que Corea del Norte responda de manera positiva a nuestra propuesta, lo que sería un importante primer paso de un largo viaje.

No hay duda de que el camino de Corea a su unificación será difícil y precisará del apoyo de la comunidad internacional. A su vez, el país reunificado que aspiramos a crear servirá los intereses de sus vecinos y comunidad internacional como un todo para promover la paz y la prosperidad globales.

Existe un precedente para esta visión que nos permite mantener la esperanza. Hace cerca de 23 años cambió de raíz el contexto geopolítico que daba sustento a la división de las dos Alemanias. De modo similar, llegará el día en que en la ONU haya una sola placa para nombre de Corea, en lugar de dos.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Hide Comments Hide Comments Read Comments (2)

Please login or register to post a comment

  1. Commentedj. von Hettlingen

    Foreign Minister Yun wants to remind the international community of "70 years of national division" in 2015 and to highlight the goals of President Park Geun-hye, "Korean unification and global peace".
    Koreans have long dreamed of reuniting their two countries. To this end the Ministry of Unification was formed in 1968, which ushered in an era of dialogue, reconciliation and cooperation with the Communist North, hoping this would pave the way towards a united Korea, that provides for sustainable peace on the peninsula.
    South Korea has come a long way since partition in 1948. Today it is the world's 15th largest economy and one of Asia's most affluent countries. Having seen four decades of authoritarian rule, multi-party political system was restored in 1987.
    After years of hostility, Park's "Trustpolitik" should help build confidence between the two Koreas. Mutual mistrust is deep, with their border considered to be one of the world's last remaining military flashpoints. Pyongyang fears that Seoul intends to undermine or absorb the North. Direct talks had been held, but they ended in 1994, when the North's leader, Kim il-Sung died. Pyongyang was offended when Seoul did not send a message of condolence.
    In 1998 Kim Dae-jung was elected president. He was more conciliatory towards the North than his predecessors and said peace was more important than unification. South Korea was in an economic crisis, which prompted him to admit that the country couldn't afford a unification with the North. Nevertheless Koreans had swallowed their pride and asked the IMF for help. Their economy recovered and Kim's "sunshine policy" which aimed to bring the North out of isolation, had improved their relationship with Pyongyang.
    For his work for democracy, humans rights, peace and reconciliation with North Korea Kim was awarded the Nobel Peace Prize in October 2000. Four months earlier, North Korea's reclusive Kim Jong-il surprised everyone by appearing at the airport to greet Kim Dae-jung personally in a lavish welcome ceremony. Kim said he was fulfilling a lifelong dream to become the first South Korean leader to set foot in the communist North since division.
    While South Korea was preparing for Kim Jong-il to visit Seoul, new strains emerged that frayed the relations between the two countries. After the 9/11 attacks, Seoul issued an emergency alert against terrorism. George W Bush took a harder stance towards North Korea, saying it formed part of an "axis of evil". This had dismayed many South Koreans who backed their government's fragile engagement with the communist North. As a result to its nuclear weapons and missile tests, sanctions were imposed against the North in 2006.
    The "sunshine policy" ended with the election in 2008 of Lee Myung-bak, who adopted a tougher stance towards the North in response to its failure to give up the nuclear programme. A series of aggression put the South on high alert. In 2010 Obama strongly condemned North Korea's shelling of Yeonpyeong island and said the US would defend South Korea.
    Since Kim Jong-il's death his son Kim Jong-un succeeded. Young and untested, he has no empathy for his people, who suffer from chronic malnutrition. North Korea has been enduring severe food shortages since 1995, affecting large sections of its population. Floods and drought were made worse by agricultural mismanagement. Indeed, Seoul is aware of the challenges and knows that "Korea’s road to unification will undoubtedly be difficult". If it happens within her tenure, President Park will go down in history as the unifier of the two Koreas.

  2. CommentedMoctar Aboubacar

    뭔가 했더니 역시 개소리구나 개소리.
    아직도 독일 얘기를 하고 있는데 보다 근본적인 문제인 통일의 당위성을 하나도 논한 바가 없다. 제발 이 사이트에 실속 있는 글을 좀 올립시다.

Featured