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De regreso a casa

PARÍS – Los responsables del diseño de políticas globales se congratulan frecuentemente de haber evitado los errores de política de los años treinta durante la crisis financiera que empezó en 2008. Encabezados por el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, historiador económico de la Gran Depresión, recordaron las ideas de John Maynard Keynes y flexibilizaron la política fiscal y monetaria para evitar lo peor. Todavía seguimos lidiando con las consecuencias presupuestales, en especial en Europa, pero la verdad es que el mundo no se acabó en 2008.

El endurecimiento de la política monetaria no fue el único gran error de los años treinta, también el regreso al proteccionismo, simbolizado por el aumento de los aranceles a través de la Ley Smoot-Hawley a principios de esa década. Los historiadores continúan debatiendo la importancia de la Ley Smoot-Hawley en sí, pero la subsiguiente guerra de aranceles sin duda perjudicó el crecimiento económico y comercial, empeorando más la situación.