Thursday, November 27, 2014
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De regreso a casa

PARÍS – Los responsables del diseño de políticas globales se congratulan frecuentemente de haber evitado los errores de política de los años treinta durante la crisis financiera que empezó en 2008. Encabezados por el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, historiador económico de la Gran Depresión, recordaron las ideas de John Maynard Keynes y flexibilizaron la política fiscal y monetaria para evitar lo peor. Todavía seguimos lidiando con las consecuencias presupuestales, en especial en Europa, pero la verdad es que el mundo no se acabó en 2008.

El endurecimiento de la política monetaria no fue el único gran error de los años treinta, también el regreso al proteccionismo, simbolizado por el aumento de los aranceles a través de la Ley Smoot-Hawley a principios de esa década. Los historiadores continúan debatiendo la importancia de la Ley Smoot-Hawley en sí, pero la subsiguiente guerra de aranceles sin duda perjudicó el crecimiento económico y comercial, empeorando más la situación.

Los estadistas de ahora dicen que también evitaron el error del proteccionismo, pero, ¿es cierto? Ciertamente no espero que estalle una guerra de aranceles en el corto plazo, pero hay indicadores peligrosos de problemas comerciales por venir.

La Ronda de Doha de negociaciones mundiales de libre comercio se ha abandonado, y la Organización Mundial de Comercio ahora está languideciendo en su sede a orillas del lago en Ginebra, sin saber que será de su futuro. Tal vez con la Ronda de Doha no se podía lograr mucho en las circunstancias actuales, pero la falta de continuidad del diálogo sobre comercio mundial –que en el peor de los casos sería una válvula de seguridad útil– añade un nuevo nivel de riesgo. Cuando hay diálogo es menos probable que se actúe precipitadamente.

En el área financiera hay muchas señales del renacimiento de los enfoques nacionalistas hacia la regulación y la política monetaria. La crisis puso en entredicho el Consenso de Washington, que asumía que el mundo estaba avanzando gradualmente hacia el libre movimiento de capital y a la fijación de los tipos de cambio por el mercado.

Varios países, incluidos Brasil, Corea del Sur y Turquía –ahora han impuesto controles de capital de diversos tipos. Incluso el Fondo Monetario Internacional, durante mucho tiempo la personificación del Consenso de Washington, ha reconocido que “los controles de capital son una parte legítima de las herramientas para administrar los flujos de capital en determinadas circunstancias.” Los congresistas estadounidenses ven a los chinos como los manipuladores de divisas arquetípicos, pero los suizos han establecido un techo fijo en la apreciación del franco.

Estas señales tempranas de desglobalización de los mercados financieros tienen sus análogos en la banca comercial, donde algunas de las instituciones más grandes del mundo se están retirando rápidamente. Citibank y HSBC habían ido más lejos que la mayoría en el desarrollo de una huella global; en efecto, actualmente es casi imposible abordar  un avión sin recibir elrecordatorio de que HSBC es “el banco local del mundo.” Sin embargo, los dos están cerrando en muchos países.

Del mismo modo, muchos otros bancos europeos están recortando drásticamente sus negocios en el extranjero. El impacto es particularmente fuerte en el financiamiento del comercio, donde los bancos europeos han sido los principales participantes en Asia. Ahora se están retirando rápidamente del mercado creando un vacío inquietante que los bancos asiáticos están tratando de llenar.

Falta más por venir. Mientras luchan por reunir más capital, es probable que los bancos europeos y las aseguradoras se vean obligados a vender sus activos  extranjeros.

Si esto fuera simplemente señal de un nuevo enfoque más estricto hacia estrategias de largo plazo viables, sería visto como un acontecimiento favorable. Sin embargo, hay señales de que el proceso está impulsado por cambios en la regulación, y, en algunos casos, por un proteccionismo regulador.

A los bancos los supervisa una instancia de regulación en el país donde están incorporados, y una serie de reguladores locales en el lugar donde operan. Los reguladores de “casa” y los acreedores de último recurso están cada vez más preocupados por el riesgo potencial de pérdidas en las operaciones en el extranjero de los bancos. Como señaló acertadamente el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, “los bancos son globales en vida, pero nacionales en la muerte.” En otras palabras, las autoridades locales deben pagar la cuenta cuando las cosas salen mal.

Los reguladores nacionales se ponen cada vez más nerviosos de que los bancos operen en sus jurisdicciones mediante sucursales de su compañía matriz, sin capital o junta directiva locales. Por lo tanto, están insistiendo en que haya una creación de filiales. Desde el punto de vista de los bancos, ello significa que el capital se queda atrapado en filiales y no se puede utilizar de manera óptima a través de su red. Así pues, los bancos pueden preferir retirarse.

Una versión particular de este fenómeno se está produciendo en la Unión Europea. En el mercado único financiero los bancos pueden aceptar depósitos en cualquier lugar sin una autorización local, si antes en otro país europeo ya se les ha autorizado. Con todo, cuando los bancos de Islandia quebraron, las autoridades británicas y holandesas tuvieron que rescatar a los depositantes locales. Ahora los reguladores están desalentando ese tipo de negocios transfronterizos, lo que conduce a un proceso que lleva el desafortunado nuevo nombre de “deseurización.” Solo nos queda esperar que no se adopte.

Los reguladores, si bien reconocen los riesgos de permitir la aceleración de la desglobalización financiera, han estado tratando de tener mejores medios para lidiar con la quiebra de enormes bancos globales. Si los bancos se pueden liquidar fácilmente cuando las cosas salen mal, y las pérdidas se puedan distribuir equitativamente, los reguladores podrán sin mayor dificultad permitir que sigan operando mundial y eficientemente. Así pues, hay grandes esfuerzos en marcha para crear un marco de resolución transfronterizo. Sin embargo, es un trabajo arduo, y Daniel Tarullo, gobernador de la Reserva Federal, ha reconocido que “no se vislumbra una solución integral y sin defectos”.

¿Todo esto supone una amenaza seria para los beneficios de la globalización? Siendo prudentes es demasiado pronto para decirlo. Tal vez solo estamos viendo el inicio del cambio de guardia, donde el HSBC y el Citibank serán sustituidos como actores globales por el ICBC de China, el Itau Unibanco de Brasil, y el Sberbank de Rusia.

Sin embargo, puede ser que estemos viendo el renacimiento de una doctrina keynesiana menos benigna: “la naturaleza de las ideas, el conocimiento, la ciencia…debería ser internacional. Pero permitamos que los bienes sean locales siempre que sea razonable y conveniente, y sobre todo, dejemos que las finanzas sean nacionales.”

Traducción de Kena Nequiz

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    1. CommentedZsolt Hermann

      I fully share Mr. Davies's concerns about protectionism and isolating policies, as there multiple signs of closing down on the financial and on the political arena as well.
      Especially as some major players are preparing for elections, almost all of them chose the populist and misguided approach of only concentrating on the "local front", "closing borders", promising "tougher approach" to "opponents, "tougher foreign policy", some countries clamp down on energy companies previously run by international cooperation, some countries openly oppose any relation to the EU, or want to get out of it and so on.
      Unfortunately none of the present active leaders have the necessary vision and bravery to rise above the usual reflex, instinctive reaction, and possibly they do not have the space to maneuver in the present structure to explain the public how much we are locked into this new global and integral world system, where each and every element is fully dependent on the other, thus instead of isolation, disconnection and protectionism only further integration can solve our problems.
      We have more and more evidence of this integral system, and its fundamental laws by several respected, and objective publications, as well as by the daily events of the deepening and unsolvable global crisis.
      Europe provides us with the best example, even the leaders feel that breaking up the Eurozone or the Union is the wrong decision, but they do not have the strength or belief to push for deeper integration that could truly save the cooperation.
      We need the widest possible educational approach to explain people the nature of our global system, and how much we need each other to succeed, how much only mutually working together are we capable of building a sustainable future.
      The public is ready for it since in truth we already live a physically, virtually interconnected, border-less life, as soon as the top players and the mass media gives up their own personal, selfish agendas and come to the table, we can start building our new system adapted to the 21st century.

    2. CommentedDanny Cooper

      In order to return Europe to adequate levels of growth new aggregate demand needs to be created. Therefore stimulus need to be created which will bypass the banking system and the credit markets which are stagnant. A solution to this is to modify the central bank so that it conducts monetary policy directly with the public not just the banking system. Heres a more detailed explanation of how this can be implemented: internationalmonetary.wordpress.com

    3. CommentedJosué Machaca

      Es muy interesante esto de las finanzas, Howard Davies es un maestro, pero tengo una duda, ¿qué consecuencias precisas traen las finanzas nacionales?

    4. CommentedThomas Jestin

      Let's remember that tariff wars in the 1930s played a very minor role in the economic turmoil of the time.

      As William Bernstein wrote in his brillant book "A Spendid Exchange" : "Between 1929 and 1932, real GDP fell by 17% worlwide, and by 26% in the USA, but most economic historians now believe that only a minuscule part of that huge loss of both world GDP and the USA's GDP can be ascribed to the tariff wars."

      "A back-of-the-enveloppe calculation show that this must have been true. At time of Smoot-Halley's passage, trade volume accounted for only 9% of world economic output. Had all international trade been eliminated, and had no domestic use of the previously exported goods been found, world GDP would have fallen by the same amount, 9%. Beteen 1930 and 1933, worldwide trade volume fell off by one-third to one-half. Depending on how the falloff is measured, this computes to 3 to 5% of world GDP, and these losses were partially made up by more expensive domestic goods. Thus the damage done could not possibly have exceeded 1 or 2% of world GDP - nowehere near the 17% falloff seen during the Great Depression."

      "Even more impressively, the nations most dependent on trade did not suffer the most damage. For example, in Holland, trade accounted for 17% of GDP and yet its economy contracted by only 8% in those years. By contrast, trade constituted less tan 4% of the US' GDP, yet its economy contracted by 26% during the Depression. The inescapable conclusion : contrary to public perception, Smoot-Hawley did not cause, or even significantly deepen, the Great Depression."

      "Recently, economic historians have calculated that the tariff wars of the 1930s caused less than half of the falloff in world trade, the rest being due to the Great Depression itself, which decreased demand for trade products."

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