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Mejor que Basilea

ROMA – Los Acuerdos de Basilea –diseñados para proteger a los ahorristas y el público en general de las malas prácticas bancarias– exacerbaron el círculo vicioso económico desatado por la crisis financiera de 2008. Durante la crisis, a medida que la confianza de las empresas se evaporó, los bancos se vieron forzados a vender activos y a recortar los créditos para cumplir con los requisitos de capital estipulados en los Acuerdos. Esta restricción crediticia tuvo como consecuencia una brusca caída en el PBI y el empleo, al tiempo que las fuertes ventas de activos profundizaron el deterioro.

Un reciente estudio que realizamos con Jacopo Carmassi, Time to Set Banking Regulation Right(Es hora de corregir la normativa bancaria), muestra que al permitir a los grandes bancos internacionales un exceso de apalancamiento y exposición al riesgo –en algunos casos permitiéndoles acumular pasivos totales por hasta 40, o incluso 50 veces su capital accionario– las normas bancarias de Basilea no solo permitieron sino también, irónicamente, intensificaron la crisis.