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Carta de retorno a la escuela al Congreso de Estados Unidos

NEWPORT BEACH – ¿Qué sucedería si los miembros del Congreso de Estados Unidos, que están regresando en estos momentos de su receso estival, recibieran una carta de "retorno a la escuela " de parte de ciudadanos preocupados? El primer borrador podría ser algo así.

Estimado miembro del Congreso:

Bienvenido de vuelta al Capitolio. Esperamos que haya tenido un buen receso de verano, y que regrese a Washington no sólo descansado, sino también con energías suficientes como para enfrentar los crecientes desafíos económicos del país.  

Durante su ausencia las noticias han sido variadas. Hemos visto cierta mejora en los datos económicos, pero no la suficiente como para sugerir que estamos más cerca de superar definitivamente este período doloroso de bajo crecimiento y alto desempleo. Y, con un abismo fiscal auto-infligido en el horizonte -cuya consecuencia podría ser que nuestro país caiga nuevamente en una recesión, arrastrando al resto del mundo con nosotros-, las empresas se muestran reacias a contratar personal e invertir en nuevos bienes de capital. Afortunadamente, la Reserva Federal ha señalado su intención de mantenerse activa, pero sus herramientas en materia de políticas no son las adecuadas para los retos que enfrentamos.

Mientras tanto, las dificultades globales siguen siendo sustanciales. Seguimos enfrentando fuertes vientos de frente que se originan en la creciente crisis de deuda europea, así como tensiones geopolíticas en Oriente Medio. China, en un momento el motor de crecimiento imparable del mundo, hoy se está desacelerando. Y, a pesar de todo el optimismo que se pueda percibir, prácticamente no existe una coordinación multilateral en materia de políticas.

Todo esto requiere un liderazgo económico valiente y visionario; de lo contrario, nuestros problemas se agravarán y crecerán, y las soluciones se tornarán aún más complejas. Son demasiadas las dificultades de nuestra economía, entre ellas las tendencias preocupantes en la desocupación juvenil y el desempleo a largo plazo, que ya corren el riesgo de quedar arraigadas de manera estructural.

Sin duda también habrá notado que, a menos de diez semanas de las elecciones presidenciales de noviembre, nuestro país está atrapado en medio de una campaña política cada vez más desagradable. De manera que, con esta combinación de mala economía y mala política, nos dirigimos a usted en busca de conducción y liderazgo. Es así de simple, y así de importante.

Necesitamos superar un período prolongado de parálisis y polarización parlamentarias, para encarar el malestar del país. Necesitamos que sus respuestas viren de lo táctico a lo estratégico, de lo cíclico a lo secular, de lo parcial a lo integral, y de reformas secuenciales a reformas simultáneas.

Si este llamado al deber nacional no es suficiente, apelaríamos a su propio interés personal. De acuerdo con la última encuesta de NBC News/Wall Street Journal, su apoyo entre nosotros, el electorado, se mantiene en apenas el 12%.

Admitimos que no existe una varita mágica para superar los problemas de nuestro país. Después de todo, durante muchos años antes de la crisis financiera global, Estados Unidos "compró" y "tomó prestado" su crecimiento apalancando balances, en lugar de "ganarlo" gracias a una mayor competitividad.  El resultado fue una gigantesca distribución equivocada de los recursos humanos, una inversión insuficiente en infraestructura, una excesiva dependencia de los derechos de crédito y, por supuesto, una deuda insostenible. Para colmo de males, esto ocurrió en un momento en el que economías emergentes sistémicamente importantes alcanzaban su "fase de explosión del desarrollo", impulsadas por el comercio y otros aspectos de la globalización.

No esperamos que solucione los problemas de Estados Unidos de la noche a la mañana. Más bien, recurrimos a usted a fin de embarcarnos en un sendero de políticas apropiadas y sustentables. De manera que, mientras desempaca sus maletas y renueva viejas amistades y rivalidades, por favor tenga en mente lo siguiente.

El curso cambiante requiere que usted, junto con el presidente, tengan un diálogo económico mucho más abierto y consistente con nosotros, el público en general, sobre los retos que enfrentamos. También exige que usted y el presidente converjan en una iniciativa de varias aristas y muchos años que, como mínimo, permita avanzar simultáneamente en seis áreas críticas:

·         Reforma fiscal: Necesitamos desesperadamente que elimine el creciente abismo fiscal en el contexto de reformas de mediano plazo tanto del sistema impositivo como de los derechos de crédito. Esto también permitiría un mayor estímulo fiscal en un momento en el que otros componentes de la demanda agregada se están desacelerando.

·         Reforma del mercado laboral: Un desempleo persistentemente elevado y un retiro en gran escala de la fuerza laboral son un recordatorio constante del malfuncionamiento de un mercado laboral que necesita apoyo a través de una mejor capacitación y re-equipamiento. La reforma también debe ocuparse de los desafíos relacionados de un sistema educativo rezagado y una red de seguridad social insuficiente.

·         Vivienda y financiamiento para viviendas: En la raíz de la crisis financiera global, el turbulento mercado inmobiliario sigue siendo una piedra atada al cuello de la economía. Cuanto más persistan los problemas, mayor será la presión sobre el sentimiento de los consumidores y las empresas, y más difícil les resultará a los desempleados encontrar nuevas oportunidades laborales y cambiar de empleo.

·         Canales de crédito obturados: En un momento en que los balances de los bancos se contraen, son muchas las compañías pequeñas y medianas que no pueden  movilizar crédito para inversión y crecimiento. Si reconocemos que pasarán años antes de que los bancos estén correctamente estabilizados, Estados Unidos necesita crear nuevos canales para el crédito.

·         Infraestructura: Aquellos de ustedes que hayan viajado al exterior saben que nuestra infraestructura está considerablemente más atrasada que la de una cantidad cada vez mayor de países. Esto hace que a nuestras compañías les resulte aún más difícil competir y prosperar.

·         Coordinación de políticas globales: El papel tradicional de liderazgo de Estados Unidos se ha evaporado en los últimos años conforme nuestros problemas nos han vuelto más insulares e introspectivos. Esto no sería un problema grave si se hubiera llenado el vacío resultante. Pero no fue así. Por el contrario, el G-7 ha perdido relevancia, el Fondo Monetario Internacional es víctima de sus deficiencias de representación y legitimidad, y el G-20 todavía está tratando de encontrar el rumbo.

Organizar este tipo de agenda no es un desafío abrumador. Pero eso no será demasiado consuelo si ustedes, nuestros representantes electos, no colaboran de manera efectiva.

La opción que tiene el Congreso en este período es simple: o se ocupa de lleno de los desafíos que enfrenta Estados Unidos o corre el riesgo de que se lo recuerde como el organismo cuya vacilación condenó a futuras generaciones a estar peor que sus padres.

Cordialmente,

Ciudadanos preocupados