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Un nuevo eje asiático

SEÚL – El mes pasado, los líderes de China, Japón y Corea del Sur acordaron iniciar en lo que queda del año negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio trilateral. Si las tratativas concluyen con éxito, habrá que volver a trazar el mapa global del comercio. Un TLC que incluya a las economías que ocupan, respectivamente, el segundo, el tercer y el duodécimo lugar entre las más grandes del mundo (según cifras de paridad del poder adquisitivo a 2011) y que cuentan con una población de 1.500 millones de personas haría sombra a la Unión Europea y al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), que incluye a Estados Unidos, Canadá y México.

En los hechos, el noreste asiático se convertiría en el tercer mayor eje de integración regional económica, después de la UE y el NAFTA. Hasta ahora, la región no ha podido llevar la institucionalización de la cooperación económica tan lejos como Europa y América del Norte, pero si las propuestas discutidas en Beijing el mes pasado se llevaran a la práctica, el TLC resultante podría superar al NAFTA en cuanto a grado de integración e importancia para la economía mundial.