Tuesday, July 29, 2014
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Argentina se aísla más

BRASILIA – Hace unos 20 años, un importante ministro argentino dejó atónito a un embajador brasileño recién llegado al decirle que “Argentina es pródiga en tres cosas: carne, trigo y actos de locura”. La decisión de expropiar a la compañía española Repsol el 51% de YPF, la mayor empresa de la Argentina, es uno de esos actos. La medida de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sumada a un desdén de diez años hacia los acreedores extranjeros, y a un proteccionismo creciente y arbitrario que viola todas las reglas internacionales y regionales, deja a la Argentina al margen de la legalidad global.

Cualesquiera fueran los beneficios y la popularidad que aporten a corto plazo, actos de semejante gravedad siempre implican graves consecuencias a largo plazo. A largo plazo, ponen al país al margen de las principales de crédito, inversiones y comercio, es decir, todas las actividades que generan oportunidades económicas y prosperidad.

Los malos gobiernos siempre se guían por el anhelo de obtener picos de popularidad inmediatos, sin importar los costos futuros. Los gobiernos de Argentina han hecho de esto un hábito desde la primera llegada de Juan Perón al poder en 1946.

De hecho, la decisión de Fernández enfrenta ahora a Argentina al ostracismo en los mercados financieros y energéticos internacionales. Incapaz de suministrar ni las inversiones ni los recursos tecnológicos y el conocimiento práctico que se necesitan para desarrollar los recursos de YPF, el gobierno de Fernández deberá invitar a otras empresas para que llenen el vacío financiero y tecnológico creado por el desalojo forzado de Repsol. Pero cualquier corporación internacional que participe en la explotación de los activos confiscados a Repsol enfrentaría graves problemas legales.

La megaempresa petrolera de Brasil, Petrobrás, una de las corporaciones más grandes del mundo, recibió públicamente una invitación para expandir su producción en Argentina por medio de nuevas inversiones. Petrobrás tiene intereses globales y jamás podría aceptar esta invitación, sobre todo teniendo en cuenta los esfuerzos que hace por obtener la financiación necesaria para desarrollar las inmensas reservas de petróleo offshore de Brasil.

Se ha dicho que Sinopec, la segunda compañía petrolera más grande de China, había mantenido negociaciones con Repsol para adquirir una parte importante de sus activos en Argentina, pero ahora todo eso quedó en la nada. Como dijo a Reuters una fuente china no identificada, “la medida del gobierno nos deja a todos en una situación difícil. En mi opinión, permitir que una compañía china explore las áreas controladas por YPF después del anuncio de la nacionalización sería un suicidio político”.

La acción de Fernández perjudicó seriamente a Repsol, al provocarle la pérdida de cerca del 50% de su capacidad productiva y un tercio de sus ingresos. El gobierno de España está indignado y prometió tomar fuertes represalias, algo en lo que sin duda contará con el apoyo político de la Unión Europea.

Pero es difícil imaginar medidas que realmente puedan llevar a que Fernández reconsidere su decisión. Después de todo, visto que todo lo acontecido era predecible y que los inversores extranjeros ahora se mostrarán incluso más reacios a entrar en el mercado, es evidente que la presidenta hizo un cálculo y decidió que el rédito político era mayor que el costo económico.

Pero eso depende de que la nacionalización lleve a un aumento de la producción. Parece evidente que no será así, a menos que el gobierno decida inyectar cantidades enormes de recursos fiscales en YPF en detrimento de otras necesidades imperiosas. Dado que es difícil que lo haga, habrá riesgo de desabastecimiento.

El petróleo ejerce un gran poder de fascinación sobre la gente. Los países que lo poseen en abundancia encuentran en él uno de los pilares más sólidos y centrales para el nacionalismo. Y en todas partes, sirve de explicación real o imaginaria para muchas guerras; es el “oro negro” que alimenta sueños y despierta la codicia. Para aquellos gobernantes a quienes no importa que sus victorias sean pírricas, también es una herramienta fácil para manipular la imaginación pública con teorías conspirativas y sobreactuación patriótica.

El gobierno de Fernández ya venía enviando señales de su determinación a seguir un curso errático que no sólo siembra el caos en la economía sino que también aísla al país de la comunidad internacional. Pero decisiones como esta, que a veces parecen empezar con el pie derecho, invariablemente terminan mal.

Personalmente, lamento profundamente que Argentina se haya adentrado en este territorio de errores y autoengaño. Es un gran país, con un pueblo con alto nivel educativo y una élite notable en el pensamiento y la ciencia. Para Brasil no puede haber ninguna satisfacción en ver a un vecino tan cercano apartarse del derecho internacional y emprender peligrosas aventuras en perjuicio de su propio pueblo.

Traducción: Esteban Flamini

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  1. CommentedHoang-Anh Ho

    How a country with "sophisticated and highly accomplished people in all fields" is "unable to provide either the investment or technological resources and knowhow to develop YPF’s resources"?

  2. CommentedOdysseas Argyriadis

    Let me start this by asking the author who she is. There is no info on this site concerning the author. As such, we cannot know if her view of the matter is biased.
    How would anyone that would like to participate in the exploitation of Repsol's ex-assets have legal problems? Who would create those problems? Repsol? The assets do not belong to them anymore.
    "But that depends on whether nationalization brings about an increase in production. It seems clear that it will not, unless the government decides to inject massive fiscal resources into YPF at the expense of other pressing needs." Euh, the author now pulls this out of her bottom. How is it clear that Argentina will not be able to increase the production? The author gives no hard facts to support this claim. In addition, is there any official word that Argentina wants to increase the production instead of keeping it at current levels?
    And finally, how is this patriotic posturing? Repsol is exploiting a natural resource that belong to Argentina's sovereignity while profiting from it. Why would Argentina not want to get its due on its own national ground?

      CommentedOmar Diosdado Rivera

      Repsol will take legal action against any company intending to invest in YPF expropriated or alternatively in their assets, according to the Spanish company.
      The news, which was conducted by Financial Times, argues that the Spanish oil group and their lawyers prepared to act against a possible entry of investors in the capital of YPF.

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