Sunday, April 20, 2014
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Un programa para los magos cansados de Europa

BRUSELAS – Los dirigentes de Europa volverán a reunirse al final de junio. La pregunta a la que deben responder esta vez no es la de si pueden rescatar a este o aquel país, sino si pueden rescatar a la zona del euro… por no decir la Unión Europea en su forma actual.

Para ver por qué, basta con repasar los doce últimos meses. En julio de 2011, los dirigentes de Europa acordaron una reestructuración (limitada) de la deuda griega y al tiempo hacer que la asistencia financiera fuera más ágil y más barata. Un año después, Grecia sigue al borde del precipicio.

A lo largo del pasado otoño, sufrieron mucho con el aumento de los tipos de los bonos españoles e italianos, hasta que por fin el Banco Central Europeo decidió administrar un alivio al facilitar liquidez en gran escala a los bancos, pero, pese a la llegada de nuevos gobiernos reformistas tanto en Italia como en España, el alivio resultó breve.

Después, el pasado mes de diciembre, acordaron un nuevo tratado fiscal, un cortafuegos más sólido, y nuevos recursos para el Fondo Monetario Internacional a fin de que pudiese intervenir en mayor escala, pero, a comienzos de la primavera, los tipos de los bonos de España e Italia volvieron a acercarse a niveles insostenibles.

Por último, este mes han decidido dedicar 100.000 millones de euros a ayudar a España a limpiar sus bancos enfermos. La reacción del mercado ha sido la de aumentar aún más los tipos de los bonos estatales españoles.

Al contrario de lo que algunos creen, los europeos no han permanecido inactivos a lo largo del último año, pero han perdido el tino. Como magos viejos, siguen probando con trucos que solían impresionar, pero que no dan resultados o, peor aún, resultan contraproducentes. Entretanto, continúa la fragmentación financiera dentro de la zona del euro; España y en menor medida Italia padecen un aumento aparentemente irresistible de sus costos de endeudamiento y las tensiones políticas resultan cada vez más visibles.

De una cumbre no resultarán decisiones que requieren meses de preparación, pero, aun así, los dirigentes de Europa tienen una oportunidad de causar buena impresión y empezar a invertir el rumbo, siempre y cuando sean suficientemente audaces e incisivos y tengan visión de futuro. Aquí ofrecemos un programa de cinco puntos.

1.      Aceptar una renegociación limitada del programa griego. No se ha desactivado la bomba. Mientras Grecia celebraba dos rondas electorales, su recesión se agravó y las acciones políticas quedaron paralizadas. El programa UE-FMI ha perdido el rumbo y hay que centrarse más en el crecimiento. La UE debe agilizar el desembolso de las transferencias concedidas a Grecia y contribuir a desencadenar la inyección de capital en activos estatales destinados a la privatización.

2.      Acordar un plan para compartir los riesgos con los bancos españoles. Prestar más al Gobierno de España para que pueda recapitalizar los bancos del país aumenta su carga de la deuda y asusta a los mercados, que temen una futura reestructuración de la deuda. Utilizar el dinero de los contribuyentes de los países asociados para rescatar los bancos españoles no está económicamente justificado ni es políticamente aceptable. En cambio, España debe asumir las primeras pérdidas y el fondo de rescate financiero de la zona del euro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad, debe cargar con una cantidad en aumento del riesgo que supere determinado umbral (digamos: entre el cinco y el diez por ciento del PIB).

3.      Preparar un plan de unión bancaria. Una unión bancaria, consistente en un seguro y una supervisión de los depósitos y una resolución de las crisis comunes, contribuiría a evitar la contaminación mutua de los bancos y las deudas soberanas, razón por la cual la cumbre del G-20 celebrada en México hizo suya esa idea, pero es una empresa ambiciosa que no se puede lanzar de la noche a la mañana. Si los dirigentes de Europa quieren demostrar que están examinando en serio esa posibilidad, deben acceder a lanzar debates concretos sobre los parámetros fundamentales y conceder a sus ministros un mandato para obtener resultados de aquí al otoño.

4.      Explorar las opciones para los eurobonos. Es concebible que la asistencia financiera ayude a España, pero no a Italia. Si la situación de Italia empeorara, la mancomunación de la deuda de una u otra forma acabaría siendo en última instancia la única opción substitutiva de la suspensión de pagos en gran escala, pero, si bien la Comisión Europea ha apoyado planes de mancomunación parcial de la deuda, nunca se ha celebrado un debate en serio sobre sus condiciones y consecuencias. Los dirigentes de Europa no pueden decidir nada en esta fase, pero deben encargar a un grupo de “sabios” la evaluación de las opciones y presentar un informe al respecto al final del verano.

5.      Crear condiciones para el ajuste macroeconómico. La Europa meridional necesita una deflación para restablecer la competitividad respecto de la Europa septentrional. Aun así, además de ser horriblemente dolorosa, la deflación interna amenaza la sostenibilidad de la deuda pública y privada. Con una renta nominal menor y el mismo nivel de deuda, la amenaza de suspensión de pagos aumenta necesariamente. La Europa septentrional debe aceptar temporalmente una inflación algo mayor, siempre y cuando se mantenga la estabilidad de los precios en la zona del euro en conjunto. Afortunadamente, las autoridades alemanas han indicado que entienden esa lógica. Ahora los dirigentes deben forjar un consenso al respecto.

Más importante es que los dirigentes deshagan el punto muerto político. Alemania no quiere una solidaridad financiera más estrecha, si no va acompañada de la integración política. Francia quiere solidaridad financiera sin una integración política más estrecha. Ambos bandos han mantenido sus posiciones durante al menos un cuarto de siglo.

Ha llegado la hora de colmar el desfase entre ellas. La sensación de que los europeos pueden llegar a acuerdos sobre asuntos técnicos abstrusos, pero no sobre cuestiones esenciales, es una razón fundamental por la que los magos del euro están perdiendo el tino.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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  1. CommentedGary Marshall

    Hello Mr. Pisani-Ferry,

    You don't sound hopeful of a resolution. All that you prescribe is an expensive delay, with the outcome unaltered.

    In conventional economics you are right -- the magicians of Greece and the other troubled nations have no good options. But in progressive economics, they have a very good option: the abolition of Taxation. Absurd on the face of it, but not so when examined.

    Below is the very simple proof for this measure.

    If you or anyone can find the flaw, I shall be more than happy to give the reward of $50,000. None have yet been successful. Perhaps because so few have tried.

    Its not the end of the world, but a new beginning.

    Enjoy!

    ####

    The costs of borrowing for a nation to fund public expenditures, if it borrows solely from its resident citizens and in the nation's currency, is nil.

    Why? Because if, in adding a financial debt to a community, one adds an equivalent financial asset, the aggregate finances of the community will not in any way be altered. This is simple reasoning confirmed by simple arithmetic.

    The community is the source of the government's funds. The government taxes the community to pay for public services provided by the government.

    Cost of public services is $10 million.

    Scenario 1: The government taxes $10 million.

    Community finances: minus $10 million from community bank accounts for government expenditures.
    No community government debt, no community
    government IOU.

    Scenario 2: The government borrows $10 million from solely community lenders at a certain interest rate.

    Community finances: minus $10 million from community bank accounts for government expenditures.
    Community government debt: $10 million;
    Community government bond: $10 million.

    At x years in the future: the asset held by the community (lenders) will be $10 million + y interest. The deferred liability claimed against the community (taxpayers) will be $10 million + y interest.

    The value of all community government debts when combined with all community government IOUs or bonds is zero for the community. It is the same $0 combined worth whether the community pays its taxes immediately or never pays them at all.

    So if a community borrows from its own citizens to fund worthy public expenditures rather than taxes those citizens, it will not alter the aggregate finances of the community or the wealth of the community any more than taxation would have. Adding a financial debt and an equivalent financial asset to a community will cause the elimination of both when summed.

    Whatever financial benefit taxation possesses is nullified by the fact that borrowing instead of taxation places no greater financial burden on the community.

    However, the costs of Taxation are immense. By ridding the nation of Taxation and instituting borrowing to fund public expenditures, the nation will shed all those costs of Taxation for the negligible fee of borrowing in the financial markets and the administration of public
    debt.

    Regards,
    Gary Marshall

  2. CommentedVal Samonis

    Too late for such a timid approach. PARADISE=CONFIDENCE IS LOST!

    DIVIDE EZ INTO NEURO AND SEURO ZONES TO REFLECT LONG-TERM DIFFERENCES IN PRODUCTIVITY THAT CONNOT DISPPPEAR FOR AT LEAST A DECADE.

    SIMPLE OPTIMUM CURRENCY AREA ECONOMICS!

    val samonis, toronto

  3. Commentedjracforr jracforr

    The European Stability Mechanism should be an asset management company, which purchase the mortgage portfolio of endangered European banks. The sale of these assets at some later date, when they approach their real value, would more than compensate for any present loss/risk to the ESM. Thereby eliminating the risk of scaring the financial market, and increasing the debt burden of nations like Spain.

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