Friday, July 25, 2014
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El otro treinta por ciento de los Estados Unidos

NEW HAVEN – El consumidor americano es una simple sombra de su  todopoderoso yo anterior. En el segundo trimestre de 2012, el consumo personal aumentó en los Estados Unidos sólo a una tasa anual del 1,5 por ciento en términos reales (ajustada según la inflación) y no fue una anomalía. Lamentablemente, sigue una tónica de debilidad que ha resultado evidente desde comienzos de 2008.

A lo largo de los dieciocho últimos trimestres, el aumento anualizado de la demanda de consumo real ha sido por término medio de tan sólo 0,7 por ciento, frente a un aumento tendencial de 3,6 por ciento en el decenio anterior al estallido de la crisis. Nunca había sido el consumo estadounidense tan flojo durante tanto tiempo.

La causa no es un ningún secreto. Los consumidores hicieron enormes apuestas en dos burbujas: la de la vivienda y la del crédito. Unas políticas monetaria y reglamentadora imprudentes convirtieron la morada humilde en un cajero automático que permitía a las familias extraer dólares de las burbujas y vivir por encima de sus medios.

Hace ya tiempo que las dos burbujas estallaron y los hogares de los EE.UU. están afrontando ahora una devastación financiera: a saber, activos por los suelos, deuda sin precedentes y grave escasez de ahorros. Al mismo tiempo, un desempleo elevadísimo y un aumento insuficiente de los ingresos se han combinado para apretar la soga a unos consumidores insolventes.

A consecuencia de ello, los hogares americanos se han apretado el cinturón como nunca. Los consumidores están dedicando los pocos ingresos que obtienen a pagar la deuda y reconstituir sus ahorros. Es algo a un tiempo lógico y racional y, por tanto,  la Reserva Federal de los EE.UU. no puede contrarrestarlo con una relajación monetaria inhabitual.

La reducción sin precedentes de los gastos de los consumidores americanos ha vuelto del revés el cálculo del crecimiento de la economía de los EE.UU. Habitualmente, el consumo representa el 70 por ciento del PIB (el 71 por ciento en el segundo trimestre, para ser exactos), pero el 70 por ciento apenas aumenta y no es probable que lo haga demasiado en un futuro previsible, por lo que el otro 30 por ciento de la economía de los EE.UU. carga con un peso enorme para engendrar recuperación alguna.

En realidad, el otro 30 por ciento no ha funcionado nada mal, sobre todo si tenemos en cuenta la situación –con el viento en contra– del 70 por ciento correspondiente al consumo. El 30 por ciento consta principalmente de cuatro componentes: el gasto de capital por parte de las empresas, las exportaciones netas (exportaciones menos importaciones), la construcción de viviendas y las compras gubernamentales. (Técnicamente, se debería incluir el ritmo de la inversión en inventarios, pero, más que de una fuente de demanda final, se trata de un amortiguador cíclico entre la producción y las ventas.)

En vista de la tendencia del 0,7 por ciento en el crecimiento del consumo real a lo largo de los cuatro y medio últimos años, la anémica recuperación anualizada de la economía de un 2,2 por ciento después de la “gran recesión” es casi milagrosa. Se debe atribuirla principalmente al otro 30 por ciento, en particular a las fuertes exportaciones y a una recuperación del gasto de capital de las empresas.

En cambio, el sector gubernamental ha avanzado en la dirección opuesta, al reducir gastos los gobiernos de los estados y las administraciones locales y llegar al punto máximo las compras federales, después de las explosiones del déficit posteriores a la crisis. El sector de la vivienda ha empezado a recuperarse en los cinco últimos trimestres, pero a partir de un nivel tan profundamente deprimido, que su crecimiento ha tenido pocas repercusiones en la economía total.

Dada la gran probabilidad de que los consumidores sigan siendo débiles en los próximos años, el programa de crecimiento de los Estados Unidos debe centrarse en obtener más a partir del otro 30 por ciento. De los cuatro componentes del crecimiento que entran dentro de esa categoría, dos tienen el mayor potencial para hacer una aportación: el gasto de capital y las exportaciones.

Las perspectivas para esas dos fuentes de crecimiento no sólo influirán en el vigor –o en la falta de él– de cualquier recuperación, sino que, además, podrían perfectamente ser decisivas para provocar un importante cambio en el modelo de crecimiento de los EE.UU. La división 70/30 subraya el imperativo: los EE.UU. deben hacer frente a una reequilibración fundamental, consistente en abandonar la confianza excesiva en la demanda interna y obtener un mayor apoyo de la demanda exterior.

El gasto de capital y las exportaciones, que representan juntos el 24 por ciento, aproximadamente, del PIB, son la clave para ese cambio. La proporción del gasto de capital, poco más del diez por ciento del PIB, es muy inferior al punto máximo –de casi un 13 por ciento– en 2000, pero el gasto de capital debe superarlo para que las empresas de los EE.UU. estén equipadas con capacidad y tecnología de vanguardia e infraestructura privada que les permitan recuperar la participación en el mercado interior y exterior. Sólo entonces podría el crecimiento de las exportaciones, impresionante desde mediados de 2009, sostener aumentos mayores y sólo entonces podrían los EE.UU. frenar la ola ascendente de penetración de las importaciones por parte de productores extranjeros.

El otro 30 por ciento es también muy representativo de un problema estratégico más grave que afrontan los Estados Unidos: un profundo desafío competitivo. El cambio a la demanda exterior no está esperando ahí. Se debe lograr mediante trabajo denodado, pura determinación y una reactivación competitiva necesaria desde hace mucho.

También en ese frente, los Estados Unidos han ido quedando rezagados. Según el Índice de competitividad mundial del Foro Económico Mundial, en el período 2011-2012 los EE.UU. bajaron del cuarto puesto que ocupaban el año anterior al quinto, lo que constituye una evidente tendencia general descendente desde 2005.

La erosión es atribuible a varios factores, incluidas las insuficiencias de las enseñanzas primaria y secundaria y una gestión macroeconómica deficiente, pero las EE.UU. ocupan puestos preocupantemente bajos en las clasificaciones de la calidad de sus infraestructuras (el vigésimo cuarto), la disponibilidad y absorción de tecnología (el décimo octavo) y la complejidad y amplitud de los procesos de producción de su cadena de suministros (el décimo cuarto).

Para la recuperación competitiva de los Estados Unidos, es imprescindible mejorar todos esos aspectos, pero, para afrontar ese imperativo, hará falta un crecimiento vigoroso del otro 30 por ciento, en particular del gasto de capital privado. Como es probable que el consumidor americano siga paralizado, el mismo 30 por ciento debe seguir cargando también con el peso de una recuperación económica lenta.

Nada de todo ello puede producirse en un vacío. No se puede financiar la inversión necesaria para la reactivación competitiva y una recuperación sostenida sin una mejora, necesaria desde hace mucho, del ahorro de los EE.UU. En una época de déficits gubernamentales desmedidos e insuficiente ahorro de los hogares, ése puede ser el imperativo más difícil de los Estados Unidos.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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  1. CommentedTom Hagan

    Yet another incorrect analysis. To begin with, the housing and credit bubble did not "cause" the financial collapse.The financial collapse would have happened anyway, but sooner. The effect of the bubble was just to keep the music playing longer.

    The real cause of the collapse was that banks ran out of borrowers. Had they stopped lending when they first could not find borrowers who would pay them back, the collapse would have occurred then. Instead, they began lending money they knew was never going to be paid back, liar loans, and when these inevitably failed, the bubble they induced collapsed.

    But the bubble did not CAUSE the financial collapse, it simply delayed it.

    Neither Romney nor Obama has a fix for what ails us: insufficient demand caused by excessive inequality.

    The only thing that will fix the economy is a massive redistribution of wealth to restore demand, and then a permanent redistribution of income to prevent ever-growing inequality leading to eventual collapse, as now.

    Both Romney and Obama would lead us into the abyss, Romney a bit faster. With the program proposed by either, we are doomed.

  2. CommentedJohn A Werneken

    Vote for Romney then.

    "None of this can occur in a vacuum. The investment required for competitive revival and sustained recovery cannot be funded without a long-overdue improvement in US saving. In an era of outsize government deficits and subpar household saving, that may be America’s toughest challenge of all."

    Enough said; no progress possible with the Yuppie-Union-Ethnic wing of the Democratic Party in charge.

  3. CommentedF. W. Croft

    This article's right on the money. I'd note that, in addition to building exports, we need to work harder at attracting inbound investment. Beyond visa programs, we should probably consider something along the lines of the Special Administrative Regions that have worked in the PRC: areas such as Hong Kong or Shenzhen, where tax breaks and simplified regulation are used to attract capital and stimulate new business production. Paul Romer has suggested that a related approach be used in the US...

      CommentedPaulo Sérgio

      Can Right-to-work states be considered Special Administrative Regions against the mostly unionized northern states and California? It may then just require a concerted effort to position these states more favorably..

  4. CommentedProcyon Mukherjee

    Prof. Roach is absolutely right about the shift in focus to the other 30% as consumption is most likely to stall not only for the reasons sited but also for the demographic shift as the baby boomers approach retirement when savings more than consumption would be the natural fall out.

    But the problem with growth in capital spending is better observed in the slowdown of the same in S&P 500 in Q2 (5.6%) against 8.6% last year, as forward orders in capital equipment is showing a grim picture, which impacts the forward earnings and we see manifestations of this in the guidance statements. This normally moves to cost cutting responses for a majority, not the ideal for restoring the economy to the trajectory of growth.

    Procyon Mukherjee

      CommentedDavid Cearley

      I'm not sure consumption will fall much as boomers age. Take a look at the data from a report on boomer consumption;
      http://www.mediapost.com/publications/article/181070/baby-boomers-control-70-of-the-us-disposable-in.html

      Consumers ages 47 – 66 (Baby Boomers) Facts:

      Control 70% of US disposable income
      Dominate 119 out of 123 CPG categories
      40% of customers paying for wireless service
      41% own Apple computers
      53% are on Facebook
      40% most likely to use an iPhone
      Over age 50 spend $7 billion online annually
      Purchase 62.5% of new cars
      Purchase 80% of luxury travel
      70% show up to vote in elections
      Boomers spend more money each month on technology than Gen X or Gen Y – an average of $650 per month
      Spend most on health care
      Spend most on pharmaceuticals
      One in 7 boomers care for a parent or family member
      71% of Boomers go online every day
      66% of Boomers send text messages


      Read more: http://www.mediapost.com/publications/article/181070/baby-boomers-control-70-of-the-us-disposable-in.html#ixzz249CFbuRS

  5. CommentedZsolt Hermann

    Although the facts are all around us, even within this very article we still do not want to see it.
    The main problem is the excessive consumerism, an economic model that is based on constant quantitative growth, overproduction and over consumption of products we do not have a natural desire or need for, but a sophisticated marketing machinery and the subsequent social pressure forces us to keep buying them. As a result we all delved into deeper and deeper debt, we are unhappy and increasingly empty as we stuff ourselves with thing we do not need and we have no time to deal with things, health, family, proper education, real human connections, we should be dealing with and which things could make us truly happy.
    We still stubbornly, desperately try to rescue this fading and collapsing system instead of being happy that we are liberated from this unnatural and artificial consumer system, and that we got a chance again to return to a happy, normal, natural human life in the 21st century.
    If we lived within, and adapted to the natural laws governing our vast natural, integral system this planet still has enough bounty to supply double the present human population.
    Only we need to change our attitude and lifestyle.

      CommentedMelanie holzman

      Give it a rest, Mr. Hermann.

      You have made the same comment over and over. I, for one, do not want a philosophy of what YOU think is absolutely necessary forced on me.

      CommentedLinda Narbonne

      True. We must adopt new values and lifestlye, clarify the meaning of our life; a mutual paradigm and attitude as humans living together as one united entity in mutual care.

      The crisis is our opportunity to make that shift.

      "People only accept change when they are faced with necessity, and only recognize necessity when a crisis is upon them." — Jean Monnet

  6. CommentedJim Nail

    A clear summary, but there is one little word that gets insufficient attention in it: the word 'net.' Roach emphasizes exports as a growth engine, forgetting that the word in the economics books is 'net exports.' A difference with huge policy implications. Trade controls or other measures restricting imports from China, until something happens with their currency, would be just as effective in raising net exports as as, say, extra sales of high-tech weaponry to Saudi Arabia...

  7. Commentedjracforr jracforr

    Maybe we can combine two of America's problems and arrive at a solution to this problem. Firstly many companies are said to have stashed billions in off shore tax shelter to avoid the IRS and secondly infrastructure cost and import / export tariff undermine industrial competitiveness . Many foreign nations create FREE ZONES where taxes and tariff and other hindrance to competitive industrial production are eliminated. The only stipulation is that the goods produced in these zones are for export only. This concept could be used in in the USA equally well in Southern Florida , Texas, California etc. The TAX FREE INCENTIVE that these free zones offer, should attract capital held in off shore tax haven as well as solve the " profound competitive challenge " that America suffers.

  8. CommentedRichard Foosion

    >>That is both logical and rational – and thus not something that the US Federal Reserve can offset with unconventional monetary easing.>>

    The conclusion does not at all follow from the premise. For example, if the Fed could induce higher spending, consumers would have more income and more to money to use to pay down debt (on a macro level, spending equals income). Merely increasing inflation to target or higher would reduce the real burden of debt

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