Human Rights
Que las Naciones Unidas encarnen la libertad
Per Ahlmark
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Para Suecia, mi patria, la Organización de Naciones Unidas es una vaca sagrada . Sin embargo, muchos suecos en la actualidad, al igual que otras personas de todo el mundo, están cuestionándose al respecto. Tres sucesos dieron origen a estas dudas.
El primero fue la matanza en Ruanda hace una década de más de 800.000 personas en 100 días, probablemente el genocidio mas rápido jamás ocurrido. Un hecho bien comprobado es que Kofi Annan, entonces Subsecretario General de la ONU, ordenó a las tropas del organismo no intervenir ni proteger a las victimas. El motivo de la promoción de Annan a Secretario General luego de esta enorme falta es todavía un enigma.
Las dudas sobre la ONU, y personalmente sobre Annan, surgieron también en parte por el actual escándalo que el programa de Petróleo por alimentos provocó al interior de la administración de la ONU. Si bien los informes hasta ahora no han implicado directamente a Annan, sus fallas de gestión son abundantemente claras.
El tercer escándalo; y quizás el más desilusionante; tiene relación con la Comisión de Derechos Humanos, pues desnuda en gran medida la falta estructural y permanente de equilibrio y moral en agencias clave de la ONU. La mayoría de la gente supone que esta Comisión existe para promover los derechos humanos y las libertades democráticas. Sin embargo, algunos de los peores violadores de derechos humanos son miembros de ella. Estos enemigos de la libertad callan permanentemente ante temas como la tortura, la represión y los genocidios que cometen sus hermanas dictaduras, pero son veloces para reaccionar en contra de las democracias del mundo, particularmente los Estados Unidos
El reciente informe del “Grupo de alto nivel” sobre el futuro de la ONU tuvo razón al decir: “Nos preocupa que en los últimos años haya habido Estados que han solicitado el ingreso a la comisión no para fortalecer los derechos humanos, sino para protegerse de la critica o para criticar a otros.” De modo que, finalmente, la verdad está saliendo a la luz. Después de más de un tercio de siglo en las Naciones Unidas, hasta el mismo Annan ha estado cerca de admitir que la Comisión de Derechos Humanos es una fuente de vergüenza.
¿Es razonable elegir a un pirómano para la junta directiva de un departamento de bomberos? Por supuesto que no. Entonces, ¿por qué tiranías como Cuba, China, Arabia Saudita, Sudán y Zimbabwe son miembros de esta Comisión? Recientemente se han integrado Libia, Vietnam, Congo y Siria... incluso los libios fueron electos para la presidencia de la comisión. ¿Cómo es posible?
Alrededor de la mitad de los miembros actuales de la ONU son democracias y la otra mitad países no democráticos. De modo que los estados totalitarios o autoritarios; más interesados en esconder su propia opresión que en juzgar limpiamente a otras naciones; pueden impulsar fácilmente una suerte de “pogrom” político en contra de cualquier democracia que moleste a la suficiente cantidad de tiranos. Lamentablemente, muchos países libres parecen completamente indiferentes a la actual campaña contra Israel.
Para impedir que este tipo de absurdos vicios continúe, las democracias del mundo deben unirse y evitar que cualquier país que viole sistemáticamente los derechos humanos sea miembro de la Comisión de Derechos Humanos . La actual democratización en regiones que hasta ahora solo habían conocido dictaduras da esperanzas de que el balance esté inclinándose en una dirección que haga posible que al menos un ente de Naciones Unidas encarne la libertad.
¿Quién debería decidir si un país es democrático o no? Un centro de estudios tremendamente respetable, la Freedom House, está ubicado en Nueva York, al igual que la sede de la ONU, y es dirigido y asesorado por expertos de más de 190 países. Califica los derechos políticos y las libertades civiles de 1 a 7 para cada país; una calificación 1 representa el mayor grado de libertad y 7 el mayor nivel de opresión. La designación de países como “libres” (1 – 2.5), “parcialmente libres” (3.0 – 5.0), o “no libres” (5.5 – 7.0) está determinada por la combinación de estas calificaciones.
La Freedom House hace un seguimiento del desarrollo de los acontecimientos a lo largo del tiempo y hace públicas sus conclusiones en el “Estudio anual de derechos políticos y libertades civiles”. Si existe un libro en el mundo que debiera ser de lectura obligatoria para todo aquel que haga declaraciones publicas sobre derechos humanos, ese libro debería ser esta publicación.
La meta de todos los estados libres debería ser que sólo otros estados libres tengan derecho a un asiento en la Comisión de Derechos Humanos . Los regímenes “parcialmente libres” o “no libres” no deberían ser electos ni propuestos, pues los únicos gobiernos con legitimidad moral para revisar y criticar los historiales sobre derechos humanos son aquellos que llegaron al poder por medio de elecciones libres, y pueden salir del mismo si son derrotados en una nueva elección. Aquellos que llegaron al poder a través de la violencia y el fraude no son legítimos, y deberían dejar de avergonzar a la ONU siendo miembros de esta Comisión.
Desgraciadamente, con frecuencia la mayoría de las democracias carecen de voluntad para luchar contra la desnaturalización de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. La Unión Europea, de la cual Suecia es parte, representa 25 democracias y a menudo inspira a países a buscar su propia libertad, como lo ha hecho en Ucrania y el Líbano. No obstante el hábito de la UE no es luchar contra los extremistas de la ONU, sino hacer extraños compromisos con ellos. Como resultado, los estados canallas hacen un par de concesiones para sumar a bordo a los europeos y otros países, y después reclamar paridad moral con las democracias.
Recuerdo cuando Suecia desempeñó la presidencia de la Unión Europea durante la primera mitad de 2001 y la Comisión de Derechos Humanos se preparaba para la conferencia de Durban. Por falta de liderazgo de las fuerzas democráticas, el encuentro (no la resolución final, sino la conferencia misma) se transformó, en parte, en un “auto-da-fé” antisemita.
Las personas libres de todo el planeta deberían recordar que las fuerzas e ideas totalitarias no pueden ser vencidas con amabilidad y complacencia. La Comisión de Derechos Humanos debe librarse de los miembros que detestan la libertad. De lo contrario, la única agencia de la ONU que se preocupa por la libertad no será nada más que una criada de la tiranía.
Per Ahlmark es ex Viceprimer Ministro de Suecia.
Copyright: Project Syndicate, 2005.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por David Meléndez Tormen
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