The World in Words
La carrera de armamentos de Europa y Asia
Per Ahlmark
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Cuando se lanzó la unificación europea, se pensó que “una unión cada vez más estrecha” establecería una comunidad que protegería a los europeos del chantaje político. Ahora vemos que –aunque el embargo de armas de la Unión puede retrasarse gracias a las presiones de los Estados Unidos y por la agresividad de China- la Unión Europea se ha vuelto un simple instrumento para la corrupción, cuando Francia y China formulan planes de acción conjuntos.
La estrategia es sencilla e implacable. La mayor dictadura del mundo está preparándose para aplastar y ocupar la primera democracia china de la Historia: Taiwán. Para hacerlo, la República Popular necesita armas mucho más complejas que las que posee actualmente.
Naturalmente, los Estados Unidos no exportan esa clase de armas a China. De hecho, los EE.UU. están intentando disuadir a los gobernantes de China para que no lancen un ataque militar contra los demócratas de Taiwán, pero, si la UE llega a ofrecer a China alguna vez exportaciones en gran escala de sistemas de armamento potente y ofensivo, la capacidad militar del Ejército Popular de Liberación podría derrotar a las fuerzas de defensa de Taiwán. Más de 600 cohetes, ya desplegados en el continente, apuntan a ciudades y bases militares de la isla.
La amenaza es más aparente que real... de momento. Rusia vende actualmente algunas armas a China, pero no exporta sus sistemas más complejos, ya que el Kremlin ve a China como una posible amenaza futura. Sin embargo, si los países de la UE empiezan a competir para hacerse con una parte del mercado chino, los rusos podrían sentir pronto la tentación de vender sus mejores armas al régimen comunista de Beijing.
Los nuevos armamentos de China, junto con la crisis de Corea del Norte, probablemente obliguen a media docena de países de esa región a renovar sus fuerzas armadas. Así, cuando la Unión decida levantar su prohibición de exportaciones de armas a China, podría contribuir a fomentar una carrera de armamentos en el Asia oriental.
¿Cómo han conseguido China y Francia engañar a la UE para que crea que debe participar siquiera en ella? Cuando el Gobierno de Jacques Chirac decidió intensificar su cooperación económica con China, las armas pasaron a ser un importante componente en esa estrategia. Así como un despiadado Primer Ministro Chirac vendió un reactor nuclear a Sadam Husein en el decenio de 1970, así también el actual Presidente Chirac se está dejando atraer para hacer grandes negocios con otra dictadura agresiva.
El resto es una cuestión de chantaje económico. Naturalmente, los diplomáticos franceses han informado a China sobre la renuencia de otros países europeos a levantar el embargo de armas, que se impuso después de la matanzas de la plaza de Tiananmen en 1989. Entonces China amenazó, sencillamente, con abandonar o no concertar nunca acuerdos comerciales con esos miembros de la UE.
A los alemanes probablemente los chinos les murmuren algo sobre Siemens y Volkswagen. A los holandeses los susurros serán con la mayor probabilidad sobre Philips. China sigue el juego del poder en la UE por mediación de sus amigos franceses, por lo que sabe a qué gobiernos hay que meter en cintura. En Suecia, probablemente haya sido suficiente susurrar “Ericsson” y “Volvo” para hacer que el Primer Ministro Göran Persson entienda lo que está en juego para su país comercialmente.
De hecho, ¿qué nación europea se atreve a poner en riesgo un pedido chino de varios miles de millones de euros? Resulta bastante significativo que ningún país de la UE haya citado a Taiwán como razón para no reanudar las exportaciones de armas. Al contrario, la UE habla de un “código de conducta” (que probablemente no signifique otra cosa que buenas palabras) y “libre comercio” (otro eufemismo encantador para las exportaciones de armas a dictaduras).
Ese silencio constituye una señal espantosa. Pues lo que la UE dice, en la práctica, a China es esto: “La causa de Taiwán no es la nuestra”. Cuando la Unión levante el embargo, si llega a hacerlo, Europa estará negándose a asumir la responsabilidad por la catástrofe que puede avecinarse. Como de costumbre, corresponde a los Estados Unidos proteger a una nación libre que, de lo contrario, sería destruida.
Compárese esta situación con el drama de hace sesenta años. Entonces fueron las tropas y las armas americanas las que liberaron a la Europa occidental del nazismo. Ahora pueden ser las armas europeas en manos de chinos las que apunten a las tropas americanas que protegen a una democracia con 23 millones de habitantes (en otras palabras, tantas personas como todos los países nórdicos juntos).
Como ha dicho Tom Lantos, congresista demócrata estadounidense por California, la decisión de levantar el embargo de exportaciones de armas a China muestra claramente que la UE ha perdido su “rumbo moral”. Lantos sabe de rumbos morales: de niño, fue rescatado por Raoul Wallenberg cuando iba a ser deportado a Auschwitz por los nazis en Budapest.
Wallenberg era sueco, pero ahora Suecia está demostrando que también carece de moralidad política. Varios amigos míos del grupo parlamentario del Partido Conservador llevan mucho tiempo dedicados a apoyar a un Taiwán libre. En los diez últimos años, hemos celebrado conferencias escandinavas sobre Taiwán en los parlamentos de Copenhague, Oslo y Estocolmo.
Pero una llamada del Primer Ministro Persson fue suficiente para que el dirigente del Partido Conservador Fredrik Reinfeldt se mostrara dócil. Persson había descubierto que carecía de la mayoría en el Parlamento sueco para levantar el embargo de armas a China. Parece que susurrando “Ericsson” al oído de Reinfeldt Persson consiguió el resultado deseado. Reinfeldt ha pasado a ser el primer dirigente del Partido Conservador de la historia de Suecia que ha alentado las exportaciones de armamentos a la dictadura comunista.
Pero Reinfeldt, como Jacques Chirac, ha olvidado una cosa. Podría ser perfectamente que las personas de mentalidad liberal prefirieran no limitarse a cambiar a un primer ministro cínico por otro en las próximas elecciones. Podrían preferir una opción clara.
Per Ahlmark es ex Viceprimer Ministro de Suecia.
Copyright: Project Syndicate, 2005.
www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por Carlos Manzano.
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